Opinión

Bertha Alicia Casado y sus dos años con cubrebocas

hace 3 meses

Deficit en consultas y medicinas, grave crisis económica del instituto y divorcio con pensionados, sus logros al frente del ISSEMyM
Rodrigo Miranda Torres

El remedio para el ISSEMyM parece no llegar y su estado de salud provocado por un enorme tumor financiero, cada vez empeora. Eso llamó mucho la atención de “La Planchada”, la enfermera fantasmal que deambula por hospitales ayudando al personal médico en la atención de los pacientes. 

Las quejas son constantes por los derechohabientes del ISSEMyM: no hay medicinas, mucha tardanza en las consultas de especialidad y de paso una gran demanda en los servicios médicos. 

La enfermera decidió aparecerse en la antigua Policlínica, pues no se había enterado que ya había cerrado sus puertas a las urgencias desde hace años. 

Tras tomar un helado, La Planchada optó por irse caminando a la Clínica Alfredo del Mazo del instituto en mención, no sin antes detenerse a mirar un rato a los patos de la Alameda. 

En su caminar, le llamó la atención el movimiento que había en el edificio central del ISSEMyM. Aquí hay algo y aprovecho para entrar y subir a la sala de juntas que se encuentra en el último piso. 

Efectivamente se llevaba a cabo la toma de protesta del nuevo director del ISSEMyM, José Arturo Lozano Enríquez, un especialista en temas financieros, ex Subsecretario de Ingresos en el gobierno estatal. 

Pero quien deja el puesto? se preguntó la enfermera fantasmal e indagando en las oficinas, descubrió que Bertha Alicia Casado Medina había sido la antecesora. 

La licenciada en Economía, tomó las riendas del ISSEMyM desde enero del año 2019 a un año de la pandemia, aunque decidió usar “cubrebocas” desde esa fecha. 

Su desempeño al frente del instituto fue gris, nunca habló de logros -quizá porque no los hubo-, su silencio fue conservado todo el tiempo que estuvo al frente de este instituto. 

No había espacio para entrevistas y era especialista en la “tele transportación” durante eventos para escabullirse de los medios. 

Para esta tarea era auxiliada por el área de des-Comunicación Social, cuya tarea a la fecha ha sido la emisión de boletines sin chiste, enfermedad que lamentablemente ha sido adoptada en el ámbito gubernamental. 

Bertha Alicia Casado, nunca tuvo una respuesta para la enfermedad que aqueja al ISSEMyM y que era denunciada por la población derechohabiente en marchas y manifestaciones. 

Su relación con los pensionados fue rota, le dio “atole con el dedo” a los dos líderes que se agarraron del chongo por ocupar el trono de la UPPIAC y nunca autorizó los recursos que entregaba a esta asociación civil. 

Aunque su nombre quedará en aquellos que llevaron las riendas del ISSEMyM, en la historia nadie se acordará de sus acciones -si es que las hubo-, pues ni siquiera logró darle un mejoralito al instituto.

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